3. Subjetividad, praxis e identidad: claves de la Teoría de la Praxis

Resumen general

Esta sesión corres­pon­de a la ter­ce­ra reu­nión del Semi­na­rio Lati­no­ame­ri­cano sobre Teo­ría de la Pra­xis, orga­ni­za­do en el mar­co de la Uni­ver­si­dad Lati­no­ame­ri­ca­na de la Socie­dad del Afec­to (ULSDA). La sesión se cen­tró en el Capí­tu­lo 3 del libro Con­cep­tos Bási­cos de la Teo­ría de la Pra­xis, del doc­tor Mar­co Eduar­do Murue­ta, abor­dan­do los temas de sub­je­ti­vi­dad, pra­xis y diver­si­dad de los con­tex­tos cul­tu­ra­les. La sesión inclu­yó la pre­sen­ta­ción de un vídeo intro­duc­to­rio, una expo­si­ción didác­ti­ca a car­go de Lau­ra Carri­llo, y una ron­da de comen­ta­rios y pre­gun­tas por par­te de todos los par­ti­ci­pan­tes.

Conceptos clave o teorías

  • Sub­je­ti­vi­dad y obje­ti­vi­dad: La obje­ti­vi­dad y la sub­je­ti­vi­dad no son opues­tos exclu­yen­tes; se cons­tru­yen mutua­men­te. Lo que se con­si­de­ra “obje­ti­vo” siem­pre depen­de del obser­va­dor, mien­tras que una emo­ción inter­na es com­ple­ta­men­te obje­ti­va para quien la vive.
  • Ase­mióti­co: Con­cep­to cen­tral de la teo­ría. Los seres huma­nos están inmer­sos en una red de sig­ni­fi­ca­dos múl­ti­ples y simul­tá­neos. Cada ele­men­to per­ci­bi­do gene­ra un rami­lle­te de sig­ni­fi­ca­dos que se expan­de de mane­ra cen­trí­fu­ga.
  • Pra­xis: Acción huma­na con pre­vi­sión, que inte­gra emo­cio­nes, ideas, sue­ños y accio­nes físi­cas como un pro­ce­so inte­gral, incor­po­ran­do el pasa­do indi­vi­dual y colec­ti­vo.
  • Semióti­ca vs. Semán­ti­ca: La semán­ti­ca bus­ca pre­ci­sar sig­ni­fi­ca­dos (defi­ni­cio­nes, dic­cio­na­rios), mien­tras que la semióti­ca refie­re al sig­ni­fi­ca­do real, psi­co­ló­gi­co y múl­ti­ple que cada per­so­na cons­tru­ye des­de su his­to­ria.
  • Cul­tu­ra vs. Pseu­do­cul­tu­ra: La cul­tu­ra acre­cien­ta el poder hacer de indi­vi­duos y colec­ti­vos a tra­vés del com­par­tir y el afec­to. La pseu­do­cul­tu­ra lo dis­mi­nu­ye median­te el auto­ri­ta­ris­mo, la des­con­fian­za y el ais­la­mien­to.
  • Hábi­tos: Los seres huma­nos están for­ma­dos por dis­tin­tos tipos de hábi­tos: pra­xias (psi­co­mo­tri­ces), creen­cias (cog­nos­ci­ti­vos), sen­ti­mien­tos (emo­cio­na­les), gus­tos (esté­ti­cos) y hábi­tos orgá­ni­cos. Los ritos son hábi­tos colec­ti­vos espe­cia­les.
  • Iden­ti­dad (yo): El yo es un ase­mióti­co en cons­tan­te movi­mien­to, con­fi­gu­ra­do por la his­to­ria y la cul­tu­ra, que se con­so­li­da entre los 2 y los 7 años pero con­ti­núa modi­fi­cán­do­se a lo lar­go de la vida.
  • Moti­va­ción his­tó­ri­ca: La moti­va­ción huma­na no pro­vie­ne úni­ca­men­te de la bio­lo­gía (como plan­tea­ban Freud y el con­duc­tis­mo), sino del cho­que semióti­co-cul­tu­ral entre dis­tin­tas pers­pec­ti­vas e iden­ti­da­des his­tó­ri­cas.
  • Nive­les de salud psi­co­ló­gi­ca: Se iden­ti­fi­can cin­co nive­les, des­de la man­cuer­na afec­ti­va bási­ca has­ta la inte­gra­ción con la huma­ni­dad y la natu­ra­le­za como un todo.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Cómo pue­de la Teo­ría de la Pra­xis dis­tin­guir entre una rela­ción que pro­du­ce afec­to genuino y una que pro­du­ce depen­den­cia?
  • ¿Esta­ble­ce la Teo­ría de la Pra­xis algu­na dife­ren­cia entre sig­ni­fi­car el amor y prac­ti­car­lo?
  • ¿Es la edu­ca­ción un hábi­to? ¿Pue­de un rito ser con­si­de­ra­do un hábi­to des­de la pers­pec­ti­va de la pra­xis?
  • ¿Cómo se cons­tru­ye la iden­ti­dad y en qué medi­da pue­de modi­fi­car­se y ampliar­se?
  • ¿Cómo es posi­ble gene­rar cam­bios reales en con­tex­tos socia­les auto­ri­ta­rios y de des­igual­dad?
  • ¿Es la reci­pro­ci­dad más deter­mi­nan­te que las expe­rien­cias com­par­ti­das para lograr el diá­lo­go y el con­sen­so?

Puntos clave y resumen de objetivos de aprendizaje

  • La obje­ti­vi­dad y la sub­je­ti­vi­dad son pro­ce­sos que se cons­tru­yen mutua­men­te; no son cate­go­rías opues­tas ni inde­pen­dien­tes.
  • Los seres huma­nos son esen­cial­men­te seres semióti­cos: todo lo que per­ci­ben gene­ra múl­ti­ples sig­ni­fi­ca­dos simul­tá­neos (ase­mióti­co).
  • La pra­xis inte­gra emo­cio­nes, pen­sa­mien­tos y accio­nes en un solo pro­ce­so, rom­pien­do con los dua­lis­mos men­te-cuer­po pro­pios de la psi­co­lo­gía tra­di­cio­nal.
  • El ais­la­mien­to social des­tru­ye los sig­ni­fi­ca­dos com­par­ti­dos y gene­ra ansie­dad, neu­ro­sis y com­pen­sa­cio­nes pato­ló­gi­cas.
  • La cul­tu­ra, enten­di­da como el arte de cul­ti­var el poder hacer, se opo­ne a la pseu­do­cul­tu­ra, que some­te, aís­la y empo­bre­ce a indi­vi­duos y comu­ni­da­des.
  • Los hábi­tos —indi­vi­dua­les y colec­ti­vos— estruc­tu­ran la iden­ti­dad, la memo­ria y los roles socia­les.
  • La iden­ti­dad es diná­mi­ca, se cons­tru­ye pro­gre­si­va­men­te y pue­de ampliar­se median­te la edu­ca­ción, la psi­co­te­ra­pia y la par­ti­ci­pa­ción comu­ni­ta­ria.
  • La salud psi­co­ló­gi­ca se incre­men­ta en la medi­da en que una per­so­na amplía sus víncu­los afec­ti­vos des­de la man­cuer­na bási­ca has­ta la inte­gra­ción con la huma­ni­dad y la natu­ra­le­za.
  • La moti­va­ción huma­na es his­tó­ri­ca y semióti­co-cul­tu­ral, no mera­men­te bio­ló­gi­ca.

Tema 1: Subjetividad, objetividad y el concepto de asemiótico

La sesión ini­ció con la pro­yec­ción de un vídeo resu­men del Capí­tu­lo 3, que intro­du­jo la dis­cu­sión sobre la rela­ción entre sub­je­ti­vi­dad y obje­ti­vi­dad. Des­de la pers­pec­ti­va de la Teo­ría de la Pra­xis, ins­pi­ra­da en ideas de Hegel, lo que habi­tual­men­te se deno­mi­na “obje­ti­vo” —es decir, lo externo— resul­ta pro­fun­da­men­te sub­je­ti­vo, pues siem­pre depen­de del obser­va­dor y del con­tex­to des­de el cual se per­ci­be. En con­tras­te, una emo­ción inter­na, como el dolor o la ale­gría, es com­ple­ta­men­te obje­ti­va para quien la expe­ri­men­ta. Obje­ti­vi­dad y sub­je­ti­vi­dad, por tan­to, se cons­tru­yen mutua­men­te.

Para ilus­trar este prin­ci­pio, Lau­ra Carri­llo pre­sen­tó dos ejer­ci­cios visua­les. El pri­me­ro con­sis­tió en mos­trar la ima­gen de un niño fren­te a unas galle­tas, pidien­do a los par­ti­ci­pan­tes que des­cri­bie­ran lo que obser­va­ban. Las res­pues­tas fue­ron diver­sas: algu­nos vie­ron duda, otros ham­bre, otros la inten­ción de tomar la galle­ta a escon­di­das, y otros sim­ple­men­te la acción de esco­ger. Este ejer­ci­cio evi­den­ció cómo una mis­ma ima­gen gene­ra inter­pre­ta­cio­nes radi­cal­men­te dis­tin­tas según la his­to­ria per­so­nal de cada obser­va­dor. El segun­do ejer­ci­cio reto­mó la pará­bo­la de los cie­gos y el ele­fan­te, don­de cada per­so­na, al tocar solo una par­te del ani­mal, cons­tru­ye una reali­dad par­cial y dife­ren­te. La refle­xión cen­tral fue que, al com­par­tir pers­pec­ti­vas y dia­lo­gar, es posi­ble apro­xi­mar­se a una com­pren­sión más com­ple­ta de la reali­dad.

Mar­co Eduar­do Murue­ta pro­fun­di­zó en el con­cep­to de ase­mióti­co: cada ele­men­to per­ci­bi­do —una pala­bra, un obje­to, una ima­gen— gene­ra un rami­lle­te de sig­ni­fi­ca­dos que se expan­de de mane­ra cen­trí­fu­ga, pro­du­cien­do nue­vos rami­lle­tes a par­tir de cada sig­ni­fi­ca­do ini­cial. Este pro­ce­so es inhe­ren­te a los seres huma­nos des­de eta­pas muy tem­pra­nas del desa­rro­llo, inclu­so des­de el úte­ro. El ase­mióti­co se con­tra­po­ne al con­cep­to freu­diano de con­den­sa­ción, que es cen­trí­pe­to: diver­sas viven­cias y emo­cio­nes se repre­sen­tan en un solo sím­bo­lo en los sue­ños.

Mar­co Eduar­do Murue­ta tam­bién esta­ble­ció la dis­tin­ción entre semióti­ca y semán­ti­ca. La semán­ti­ca, ori­gi­na­da con Sócra­tes y Pla­tón, bus­ca pre­ci­sar y fijar sig­ni­fi­ca­dos median­te defi­ni­cio­nes y dic­cio­na­rios. La semióti­ca, en cam­bio, refie­re al sig­ni­fi­ca­do real, psi­co­ló­gi­co y múl­ti­ple que cada per­so­na cons­tru­ye des­de su his­to­ria de vida. Ambas dimen­sio­nes son nece­sa­rias: la semán­ti­ca da estruc­tu­ra y con­sis­ten­cia (como el esque­le­to al cuer­po), mien­tras que la semióti­ca apor­ta la rique­za emo­cio­nal y viven­cial (como los múscu­los). El ries­go del pen­sa­mien­to occi­den­tal ha sido pri­vi­le­giar la semán­ti­ca olvi­dan­do la semióti­ca, gene­ran­do un “esque­le­to sin múscu­los”.

Se men­cio­nó a Fer­di­nand de Saus­su­re como figu­ra cla­ve en el estu­dio de los sig­nos, des­ta­can­do su dis­tin­ción entre sím­bo­lo (con sig­ni­fi­ca­do inhe­ren­te) y signo (arbi­tra­rio). Mar­co Eduar­do Murue­ta intro­du­jo el con­cep­to de fuer­za de evo­ca­ción como alter­na­ti­va al de repre­sen­ta­ción: los sig­nos no solo repre­sen­tan obje­tos, sino que evo­can cade­nas de sig­ni­fi­ca­dos en fun­ción de la his­to­ria de cada per­so­na.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Miguel Angel): ¿Cómo se rela­cio­nan los hábi­tos con la obje­ti­vi­dad y la sub­je­ti­vi­dad, y qué papel jue­ga el cho­que de per­cep­cio­nes como moti­va­ción?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Los hábi­tos —emo­cio­na­les, cog­ni­ti­vos, esté­ti­cos y psi­co­mo­tri­ces— estruc­tu­ran la for­ma en que cada per­so­na per­ci­be e inter­pre­ta la reali­dad. El cho­que entre cómo nos per­ci­bi­mos en dis­tin­tos con­tex­tos y cómo nos per­ci­ben los demás gene­ra una ten­sión semióti­ca que actúa como motor de la moti­va­ción his­tó­ri­ca, con­cep­to que se desa­rro­lla­rá más ade­lan­te.

Tema 2: Praxis, hábitos e identidad

La Teo­ría de la Pra­xis defi­ne la pra­xis como la acción huma­na con pre­vi­sión, que inte­gra emo­cio­nes, ideas, sue­ños y accio­nes físi­cas en un solo pro­ce­so con­ti­nuo. Este enfo­que rom­pe con los dua­lis­mos tra­di­cio­na­les men­te-cuer­po y supera la visión de que las emo­cio­nes y los pen­sa­mien­tos son pro­ce­sos sepa­ra­dos que deben “ges­tio­nar­se” de mane­ra diso­cia­da.

Mar­co Eduar­do Murue­ta seña­ló que el len­gua­je —la semán­ti­ca— actúa como el esque­le­to que da estruc­tu­ra a los pro­ce­sos afec­ti­vos y semióti­cos. Sin embar­go, el pro­ble­ma sur­ge cuan­do el dis­cur­so cien­tí­fi­co o edu­ca­ti­vo olvi­da su dimen­sión semióti­ca. Por ejem­plo, la expre­sión “ges­tio­nar las emo­cio­nes”, pro­pia del enfo­que cog­ni­ti­vo-con­duc­tual, impli­ca una diso­cia­ción entre la men­te y la emo­ción, como si esta últi­ma fue­ra un trá­mi­te admi­nis­tra­ti­vo. Des­de la Teo­ría de la Pra­xis, las emo­cio­nes no se ges­tio­nan de mane­ra exter­na, sino que se con­fi­gu­ran en fun­ción de la par­ti­ci­pa­ción comu­ni­ta­ria y el afec­to com­par­ti­do.

Los hábi­tos fue­ron iden­ti­fi­ca­dos como la uni­dad bási­ca de la estruc­tu­ra psi­co­ló­gi­ca huma­na:

  • Pra­xias: hábi­tos psi­co­mo­tri­ces (con­du­cir, escri­bir, tocar un ins­tru­men­to).
  • Creen­cias: hábi­tos cog­nos­ci­ti­vos (lo que damos por cier­to sin veri­fi­ca­ción cons­tan­te).
  • Sen­ti­mien­tos: hábi­tos emo­cio­na­les (paque­tes emo­cio­na­les recu­rren­tes ante cier­tos even­tos).
  • Gus­tos: hábi­tos esté­ti­cos, for­ma­dos por la crian­za y la cul­tu­ra, modi­fi­ca­bles a lo lar­go de la vida.
  • Hábi­tos orgá­ni­cos y con­jun­tos más com­ple­jos como acti­tu­des y valo­res.

Los ritos y ritua­les fue­ron defi­ni­dos como hábi­tos colec­ti­vos espe­cia­les que per­mi­ten cons­truir y man­te­ner sig­ni­fi­ca­dos com­par­ti­dos en una comu­ni­dad. Clau­dio plan­teó que los ritos, por su carác­ter repe­ti­ti­vo y sis­te­má­ti­co, pue­den con­si­de­rar­se hábi­tos des­de la pers­pec­ti­va de la pra­xis, lo cual fue con­fir­ma­do por Mar­co Eduar­do Murue­ta.

Res­pec­to a la iden­ti­dad, se expli­có que el yo es un ase­mióti­co en cons­tan­te movi­mien­to: no es una enti­dad rígi­da, sino un espec­tro que se recon­fi­gu­ra con cada expe­rien­cia sig­ni­fi­ca­ti­va. La iden­ti­dad se con­so­li­da en su esen­cia entre los 2 y los 7 años, pero con­ti­núa modi­fi­cán­do­se a lo lar­go de la vida median­te la edu­ca­ción, la psi­co­te­ra­pia y la par­ti­ci­pa­ción social. Jesús Mora­les plan­teó que la iden­ti­dad pue­de con­si­de­rar­se par­te del ase­mióti­co, ya que una mis­ma per­so­na repre­sen­ta roles dis­tin­tos en dife­ren­tes con­tex­tos (fami­lia, escue­la, tra­ba­jo), gene­ran­do sig­ni­fi­ca­dos dife­ren­tes en cada uno.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Clau­dio): ¿Es la edu­ca­ción un hábi­to?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Sí. La ense­ñan­za, eti­mo­ló­gi­ca­men­te, sig­ni­fi­ca “poner en señal”: ante deter­mi­na­do estí­mu­lo, se gene­ra una res­pues­ta habi­tual. Tan­to el len­gua­je como las habi­li­da­des téc­ni­cas (ciru­gía, músi­ca) son hábi­tos que se adquie­ren median­te la repe­ti­ción y la prác­ti­ca.

Pre­gun­ta (Jesús Mora­les): ¿La cons­truc­ción del yo pue­de modi­fi­car­se y ampliar­se?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Sí. Aun­que la iden­ti­dad se con­so­li­da en la infan­cia, se modi­fi­ca con­ti­nua­men­te con cada nue­va expe­rien­cia. La edu­ca­ción, la psi­co­te­ra­pia y la polí­ti­ca orien­tan inten­cio­nal­men­te esa cons­truc­ción hacia deter­mi­na­das direc­cio­nes.

Tema 3: Cultura, pseudocultura y motivación histórica

Mar­co Eduar­do Murue­ta pro­pu­so una dis­tin­ción fun­da­men­tal entre dos acep­cio­nes de cul­tu­ra. La pri­me­ra, la clá­si­ca, la defi­ne como el con­jun­to de valo­res, creen­cias y cos­tum­bres de una comu­ni­dad. La segun­da, más rele­van­te para la Teo­ría de la Pra­xis, entien­de la cul­tu­ra como el arte de cul­ti­var: aque­llo que acre­cien­ta el poder hacer de indi­vi­duos y colec­ti­vos. En con­tras­te, la pseu­do­cul­tu­ra es todo aque­llo que hace decre­cer ese poder hacer, pro­mo­vien­do el some­ti­mien­to, la des­con­fian­za, el ais­la­mien­to y la rigi­dez.

Esta dis­tin­ción se conec­ta con el pen­sa­mien­to de Nietz­sche, quien en El Anti­cris­to defi­ne lo bueno como la sen­sa­ción de poder, la volun­tad de poder y el poder mis­mo. Mar­co Eduar­do Murue­ta des­glo­só estos tres aspec­tos: sen­tir que se pue­de, que­rer hacer­lo y efec­ti­va­men­te rea­li­zar­lo. La Teo­ría de la Pra­xis agre­ga a esta con­cep­ción el ele­men­to del com­par­tir: sin com­par­tir, los sig­ni­fi­ca­dos se borran y el poder hacer pier­de sen­ti­do. El afec­to es, por tan­to, la cla­ve del poder hacer.

Erén­di­ra Vive­ros Balles­te­ros refle­xio­nó sobre cómo las socie­da­des auto­ri­ta­rias y el neo­li­be­ra­lis­mo gene­ran con­di­cio­nes de des­igual­dad y males­tar que repro­du­cen la pseu­do­cul­tu­ra, lle­van­do a las per­so­nas a com­pen­sa­cio­nes tran­si­to­rias y pato­ló­gi­cas. Seña­ló el caso par­ti­cu­lar de las muje­res, quie­nes his­tó­ri­ca­men­te han sido con­di­cio­na­das a asu­mir roles y ritua­les que per­pe­túan el sta­tu quo y la des­igual­dad.

Mar­co Eduar­do Murue­ta vin­cu­ló esta refle­xión con la psi­co­lo­gía adle­ria­na, seña­lan­do que la pseu­do­cul­tu­ra equi­va­le a pro­mo­ver el sen­ti­mien­to de infe­rio­ri­dad (no pue­do, no impor­to), mien­tras que la cul­tu­ra equi­va­le a sobre­po­ner­se a ese sen­ti­mien­to, cul­ti­van­do la sen­sa­ción de que sí impor­to y sí pue­do. La socie­dad del afec­to inte­gra téc­ni­ca y afec­to: no es pura téc­ni­ca (occi­den­ta­lis­mo) ni puro afec­to, sino la com­bi­na­ción de ambas dimen­sio­nes.

Res­pec­to a la moti­va­ción, la Teo­ría de la Pra­xis se dis­tan­cia del psi­co­aná­li­sis y el con­duc­tis­mo, que la atri­bu­yen a impul­sos bio­ló­gi­cos (bús­que­da de pla­cer, evi­ta­ción del dolor). En cam­bio, pro­po­ne la moti­va­ción his­tó­ri­ca: las per­so­nas pue­den actuar movi­das por el deseo de con­tri­buir a algo sig­ni­fi­ca­ti­vo para su comu­ni­dad, explo­rar posi­bi­li­da­des o trans­for­mar su entorno, sin nece­si­dad de un refor­za­dor bio­ló­gi­co externo.

Final­men­te, Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó el mode­lo de nive­les de salud psi­co­ló­gi­ca, que va des­de la man­cuer­na afec­ti­va bási­ca (pare­ja o figu­ra de refe­ren­cia prin­ci­pal) y el gru­po pri­ma­rio (fami­lia o ami­gos cer­ca­nos), has­ta la inte­gra­ción con la comu­ni­dad, la nación, la huma­ni­dad y la natu­ra­le­za. A mayor ampli­tud de víncu­los afec­ti­vos y mayor sen­sa­ción de tras­cen­den­cia, mayor ple­ni­tud y salud psi­co­ló­gi­ca.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Clau­dio): ¿No debe­ría ser la reci­pro­ci­dad más deter­mi­nan­te que las expe­rien­cias com­par­ti­das para posi­bi­li­tar el diá­lo­go?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): La reci­pro­ci­dad y la capa­ci­dad de escu­cha están rela­cio­na­das con el nivel cul­tu­ral de una per­so­na, enten­di­do como la ampli­tud de viven­cias que ha podi­do inte­grar. A mayor rique­za cul­tu­ral, mayor capa­ci­dad de com­pren­der pers­pec­ti­vas aje­nas sin nece­si­dad de haber­las vivi­do direc­ta­men­te. La inde­pen­den­cia, en la Teo­ría de la Pra­xis, equi­va­le a la mul­ti­de­pen­den­cia: diver­si­fi­car los víncu­los afec­ti­vos y las fuen­tes de sig­ni­fi­ca­do para no depen­der de una sola refe­ren­cia.

Pre­gun­ta (Erén­di­ra Vive­ros Balles­te­ros): ¿Cómo es posi­ble tomar deci­sio­nes y gene­rar cam­bios en con­tex­tos auto­ri­ta­rios que repro­du­cen la des­igual­dad?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): La cla­ve está en cons­truir el poder hacer de las comu­ni­da­des a tra­vés de todos los medios dis­po­ni­bles, sin limi­tar­se a la pro­tes­ta, que tien­de a legi­ti­mar al pode­ro­so. Es nece­sa­rio vin­cu­lar­se con gru­pos socia­les afi­nes, cons­truir afec­to y poten­cia téc­ni­ca de mane­ra simul­tá­nea, y avan­zar pro­gre­si­va­men­te en los nive­les de salud psi­co­ló­gi­ca y tras­cen­den­cia.

Próximos pasos y tareas

  • La siguien­te sesión del semi­na­rio esta­rá a car­go de Jesús Mora­les, quien pre­sen­ta­rá el Capí­tu­lo corres­pon­dien­te a la inte­li­gen­cia y los nive­les de meta­cog­ni­ción simul­tá­nea, des­cri­to por Mar­co Eduar­do Murue­ta como un tema de gran impor­tan­cia con­cep­tual para la Teo­ría de la Pra­xis.
  • Se soli­ci­ta a Jesús Mora­les ase­gu­rar una cone­xión a Inter­net esta­ble para la pró­xi­ma sesión, a fin de garan­ti­zar una comu­ni­ca­ción flui­da duran­te su pre­sen­ta­ción.
  • Las gra­ba­cio­nes de todas las sesio­nes del semi­na­rio están dis­po­ni­bles en el sitio web de la Uni­ver­si­dad Lati­no­ame­ri­ca­na de la Socie­dad del Afec­to: ulsda.org

Recursos complementarios

  • Sitio web ULSDA: ulsda.org — Pla­ta­for­ma don­de se publi­can todas las sesio­nes gra­ba­das del semi­na­rio para con­sul­ta pos­te­rior.
  • Libro reco­men­da­do: Cur­so de Lin­güís­ti­ca Gene­ral de Fer­di­nand de Saus­su­re (publi­ca­do en 1916), con­si­de­ra­do un clá­si­co del estruc­tu­ra­lis­mo y las cien­cias huma­nas. Mar­co Eduar­do Murue­ta lo reco­men­dó espe­cial­men­te para pro­fun­di­zar en los con­cep­tos de signo, sím­bo­lo y semióti­ca.
  • Libro men­cio­na­do: Así habló Zara­tus­tra de Frie­drich Nietz­sche, seña­la­do como uno de los libros más ven­di­dos de la his­to­ria y como refe­ren­cia para com­pren­der la inte­gra­ción de cien­cia, arte y filo­so­fía en la Teo­ría de la Pra­xis.
  • Libro men­cio­na­do: Mujer que sabe latín de Rosa­rio Cas­te­lla­nos, refe­ren­cia­do en el con­tex­to de la dis­cu­sión sobre cul­tu­ra, pseu­do­cul­tu­ra y el poder hacer de las muje­res.
  • Libro men­cio­na­do: Cul­tu­ras Esco­la­res y Apren­di­za­je Orga­ni­za­ti­vo, coes­cri­to por Mar­co Eduar­do Murue­ta en el Cen­tro de Estu­dios don­de Erén­di­ra Vive­ros Balles­te­ros es docen­te, rele­van­te para el aná­li­sis de cul­tu­ra y pseu­do­cul­tu­ra en con­tex­tos edu­ca­ti­vos.
  • Artícu­lo men­cio­na­do: Tex­to sobre el ase­mióti­co de las mate­má­ti­cas, dis­po­ni­ble con Mar­co Eduar­do Murue­ta para quie­nes ten­gan inte­rés en pro­fun­di­zar en la dimen­sión semióti­ca del pen­sa­mien­to mate­má­ti­co.

Universidad Nacional Comunitaria, rompiendo las reglas del juego. Profr. Oscar Hernandez Neri

La Uni­ver­si­dad Nacio­nal Comu­ni­ta­ria rom­pe para­dig­mas edu­ca­ti­vos tra­di­cio­na­les. Median­te la auto­ges­tión y el reco­no­ci­mien­to muni­ci­pal, este pro­yec­to prio­ri­ti­za el saber comu­ni­ta­rio y la solu­ción de pro­ble­mas reales sobre la buro­cra­cia aca­dé­mi­ca, for­jan­do una nue­va for­ma de ense­ñan­za colec­ti­va y trans­for­ma­do­ra.