Convivir y transformar: educación socioemocional y Sociedad del Afecto

Resumen general

Este con­ver­sa­to­rio aca­dé­mi­co inter­na­cio­nal, titu­la­do “Con­vi­vir y Trans­for­mar: La Edu­ca­ción Socio­emo­cio­nal y la Socie­dad del Afec­to”, reu­nió a repre­sen­tan­tes de la Uni­ver­si­dad Supe­rior de Gua­da­la­ja­ra (Méxi­co), la Uni­ver­si­dad Lati­no­ame­ri­ca­na de la Socie­dad del Afec­to —inte­gra­da por ins­ti­tu­cio­nes de Bra­sil, Colom­bia y Méxi­co— y la Cáte­dra Libre Igna­cio Mar­tín Baró de Colom­bia. El even­to mar­có el ini­cio del pro­gra­ma de Doc­to­ra­do en Edu­ca­ción Socio­emo­cio­nal y Con­vi­ven­cia Edu­ca­ti­va en su ter­ce­ra ver­sión, y cons­ti­tu­yó el pri­mer encuen­tro inter­uni­ver­si­ta­rio for­mal entre las ins­ti­tu­cio­nes par­ti­ci­pan­tes. Las refle­xio­nes gira­ron en torno a la urgen­cia de repen­sar la edu­ca­ción des­de una pers­pec­ti­va afec­ti­va, socio­emo­cio­nal y trans­for­ma­do­ra, en el con­tex­to de socie­da­des lati­no­ame­ri­ca­nas atra­ve­sa­das por la pola­ri­za­ción, la vul­ne­ra­bi­li­dad social y la inmer­sión digi­tal.

Conceptos clave y teorías

  • Con­vi­ven­cia des­de Matu­ra­na: Reco­no­cer al otro como un legí­ti­mo otro, acep­tan­do sus dife­ren­cias sin des­ca­li­fi­car su dig­ni­dad.
  • Socie­dad del Afec­to: Pro­yec­to de trans­for­ma­ción social, eco­nó­mi­ca, polí­ti­ca y cul­tu­ral basa­do en el afec­to como fenó­meno natu­ral y eje de la vida colec­ti­va, pro­pues­to des­de Amé­ri­ca Lati­na.
  • Edu­ca­ción Socio­emo­cio­nal: Pro­ce­so que va más allá del auto­con­trol y la empa­tía; impli­ca com­pren­der las pro­pias emo­cio­nes, esta­ble­cer rela­cio­nes res­pe­tuo­sas y cons­truir con­vi­ven­cia des­de la prác­ti­ca coti­dia­na.
  • Coope­ran­za: Con­cep­to que inte­gra coope­ra­ción y espe­ran­za, con des­ti­na­ta­rio espe­cí­fi­co, orien­ta­do al ser­vi­cio comu­ni­ta­rio des­de la escue­la.
  • Socie­dad del Ren­di­mien­to (Han): Crí­ti­ca a la auto­ex­plo­ta­ción volun­ta­ria y la pér­di­da de la con­tem­pla­ción en las socie­da­des con­tem­po­rá­neas.
  • Socie­dad de Ries­go (Beck): Mar­co teó­ri­co que des­cri­be la vul­ne­ra­bi­li­dad sis­té­mi­ca en la que se desa­rro­llan las infan­cias y ado­les­cen­cias actua­les.
  • Teo­ría de la Pra­xis (Murue­ta): Enfo­que que con­ci­be las emo­cio­nes como fenó­me­nos natu­ra­les y el pen­sa­mien­to como una for­ma de expre­sión emo­cio­nal, cues­tio­nan­do la pri­ma­cía cog­ni­ti­va sobre lo afec­ti­vo.

Preguntas importantes planteadas

  • ¿Por qué es nece­sa­rio un doc­to­ra­do en edu­ca­ción socio­emo­cio­nal y con­vi­ven­cia edu­ca­ti­va en el con­tex­to lati­no­ame­ri­cano actual?
  • ¿Cómo acom­pa­ña­mos des­de el amor y los afec­tos a los estu­dian­tes uni­ver­si­ta­rios, espe­cial­men­te en su pri­mer año?
  • ¿Es posi­ble con­vi­vir con quien defien­de con­cep­cio­nes pro­fun­da­men­te con­tra­rias a nues­tros prin­ci­pios sin negar su dig­ni­dad?
  • ¿Qué debe­mos trans­for­mar en noso­tros mis­mos para que el afec­to, el res­pe­to y el cui­da­do dejen de ser aspi­ra­cio­nes y se con­vier­tan en una for­ma de vivir?
  • ¿De qué mane­ra pode­mos ins­ti­tu­cio­na­li­zar la peda­go­gía del afec­to sin que se buro­cra­ti­ce o pier­da su dimen­sión huma­na y trans­for­ma­do­ra?
  • ¿Qué debe­mos trans­for­mar en nues­tra mane­ra de ser, sen­tir y ejer­cer el lide­raz­go docen­te para que el amor, la dig­ni­dad y la coope­ran­za dejen de ser dis­cur­sos y se con­vier­tan en expe­rien­cias vivi­das?

Puntos clave y objetivos de aprendizaje

  • La con­vi­ven­cia no equi­va­le a com­par­tir un espa­cio físi­co; impli­ca reco­no­cer la dig­ni­dad, his­to­ria y emo­cio­nes del otro.
  • La edu­ca­ción socio­emo­cio­nal es un pilar indis­pen­sa­ble y urgen­te, no un com­ple­men­to curri­cu­lar acce­so­rio.
  • Las ins­ti­tu­cio­nes edu­ca­ti­vas deben repen­sar sus mode­los de mane­ra con­ti­nua, adap­tán­do­se a los cam­bios socio­cul­tu­ra­les y con­tex­tua­les.
  • El afec­to tie­ne una dimen­sión éti­ca y social que se expre­sa en la jus­ti­cia, la soli­da­ri­dad y el com­pro­mi­so con el bien­es­tar colec­ti­vo.
  • La Socie­dad del Afec­to no es un pro­yec­to román­ti­co ni utó­pi­co, sino un mode­lo de trans­for­ma­ción basa­do en aná­li­sis his­tó­ri­co-social.
  • Amé­ri­ca Lati­na posee carac­te­rís­ti­cas cul­tu­ra­les —mes­ti­za­je, sen­ti­do de comu­ni­dad, sen­si­bi­li­dad afec­ti­va— que la posi­cio­nan como pun­to de par­ti­da para este pro­yec­to.
  • El víncu­lo afec­ti­vo entre docen­tes y estu­dian­tes no se opo­ne a la exi­gen­cia aca­dé­mi­ca; al con­tra­rio, la poten­cia.
  • La con­vi­ven­cia es inhe­ren­te­men­te con­flic­ti­va; el valor resi­de en apren­der a resol­ver los con­flic­tos de mane­ra cons­truc­ti­va.
  • Los docen­tes deben refle­xio­nar sobre sus pro­pias prác­ti­cas y trans­for­mar­se como agen­tes de cam­bio antes de pre­ten­der trans­for­mar a sus estu­dian­tes.

Tema 1: Convivir desde el reconocimiento del otro

Mario desa­rro­lló una refle­xión sobre el con­cep­to de con­vi­ven­cia a par­tir del pen­sa­mien­to de Hum­ber­to Matu­ra­na. Seña­ló que con­vi­vir no sig­ni­fi­ca sim­ple­men­te com­par­tir un espa­cio, sino reco­no­cer al otro como un legí­ti­mo otro: una per­so­na con his­to­ria, emo­cio­nes, nece­si­da­des y una mane­ra par­ti­cu­lar de com­pren­der el mun­do. Des­ta­có que con fre­cuen­cia se con­fun­de con­vi­ven­cia con lograr que los demás se ajus­ten a nues­tras expec­ta­ti­vas, lo que gene­ra con­flic­tos y des­ca­li­fi­ca­ción.

La pro­pues­ta de Matu­ra­na invi­ta a un cam­bio fun­da­men­tal: en lugar de inten­tar que el otro cam­bie para ser acep­ta­do, se tra­ta de apren­der a rela­cio­nar­se sin negar su legi­ti­mi­dad. Esto no impli­ca renun­ciar a las pro­pias con­vic­cio­nes ni acep­tar con­duc­tas dañi­nas, sino reco­no­cer que es posi­ble expre­sar des­acuer­dos y esta­ble­cer lími­tes sin des­co­no­cer la dig­ni­dad del otro.

Mario tam­bién plan­teó la ten­sión entre res­pe­tar la dig­ni­dad de una per­so­na y acep­tar como legí­ti­mas todas sus con­vic­cio­nes y accio­nes, espe­cial­men­te cuan­do estas con­tri­bu­yen a la injus­ti­cia o la vio­len­cia. Con­clu­yó que el res­pe­to no exi­ge silen­cio fren­te a la injus­ti­cia, pero sí deman­da que el des­acuer­do no se con­vier­ta en des­pre­cio ni en nega­ción de los dere­chos del otro. En socie­da­des pro­fun­da­men­te pola­ri­za­das, este es uno de los gran­des desa­fíos de la con­vi­ven­cia con­tem­po­rá­nea.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Julio Caroz­zo): ¿No corre­mos el ries­go de idea­li­zar la con­vi­ven­cia como si fue­ra una armo­nía abso­lu­ta?

Res­pues­ta (Mario): El con­flic­to es inhe­ren­te a la con­vi­ven­cia. Lo valio­so es apren­der a resol­ver­lo, por­que el con­flic­to nos per­mi­te cre­cer. Ese apren­di­za­je es pre­ci­sa­men­te lo que deben desa­rro­llar la edu­ca­ción socio­emo­cio­nal y la socie­dad del afec­to.

Tema 2: La urgencia de la educación socioemocional en sociedades en riesgo

Ali­cia risue­ño plan­teó que la exis­ten­cia de un doc­to­ra­do en edu­ca­ción socio­emo­cio­nal pone al des­cu­bier­to una reali­dad crí­ti­ca: las socie­da­des lati­no­ame­ri­ca­nas y glo­ba­les atra­vie­san una cri­sis pro­fun­da que exi­ge res­pues­tas des­de la aca­de­mia. Apo­yán­do­se en los con­cep­tos de Byung-Chul Han y Ulrich Beck, des­cri­bió una socie­dad del ren­di­mien­to y del can­san­cio, carac­te­ri­za­da por la auto­ex­plo­ta­ción volun­ta­ria, la pér­di­da de la con­tem­pla­ción y la inca­pa­ci­dad de mirar al otro.

Seña­ló que la inmer­sión digi­tal pos­pan­de­mia ha trans­for­ma­do no solo las estruc­tu­ras cog­ni­ti­vas, sino tam­bién las diná­mi­cas de comu­ni­ca­ción y el desa­rro­llo afec­ti­vo de niños, niñas y ado­les­cen­tes. En este con­tex­to, la escue­la tra­di­cio­nal —cen­tra­da en la trans­mi­sión de con­te­ni­dos aca­dé­mi­cos— resul­ta insu­fi­cien­te. La edu­ca­ción socio­emo­cio­nal y la ges­tión de la con­vi­ven­cia edu­ca­ti­va emer­gen como pila­res indis­pen­sa­bles para garan­ti­zar el bien­es­tar inte­gral de los estu­dian­tes y la via­bi­li­dad de los pro­ce­sos de ense­ñan­za-apren­di­za­je.

Ali­cia risue­ño sub­ra­yó que las uni­ver­si­da­des lati­no­ame­ri­ca­nas deben asu­mir un rol acti­vo en la pro­mo­ción de la salud bio­psi­co­so­cial y en la pre­ven­ción, con­ci­bien­do la edu­ca­ción supe­rior como un actor éti­co y estruc­tu­ral del eco­sis­te­ma de pro­tec­ción social. Un pro­gra­ma doc­to­ral en esta área indi­ca que la aca­de­mia reco­no­ce que los sabe­res cog­ni­ti­vos dis­ci­pli­na­res son insu­fi­cien­tes si no van acom­pa­ña­dos de un abor­da­je inte­gral del bien­es­tar, el víncu­lo y la con­vi­ven­cia.

Preguntas y respuestas relevantes

Refle­xión (Ali­cia risue­ño): Sen­tir no es lo mis­mo que pen­sar. Hay que poder mirar lo emo­cio­nal en el otro por empa­tía y reco­no­ci­mien­to. Si logra­mos esto, la socie­dad del afec­to per­mi­ti­rá la dis­mi­nu­ción de la socie­dad de ries­go.

Res­pues­ta (Mario): Coin­ci­dió en que el cam­bio debe par­tir de uno mis­mo. A veces se gene­ra crí­ti­ca hacia los mode­los, pero la trans­for­ma­ción tam­bién debe comen­zar des­de cada per­so­na.

Tema 3: El rol del docente universitario y los afectos en el primer año

Vales­ka Cam­pos ofre­ció una refle­xión cen­tra­da en la expe­rien­cia de los estu­dian­tes duran­te su pri­mer año de edu­ca­ción uni­ver­si­ta­ria, eta­pa que con­si­de­ró cru­cial y deci­si­va. Seña­ló que este perío­do impli­ca no solo adap­tar­se a nue­vos con­te­ni­dos dis­ci­pli­na­res, sino tam­bién asu­mir res­pon­sa­bi­li­da­des de la vida adul­ta —como la movi­li­dad geo­grá­fi­ca, la ges­tión del hogar y la cons­truc­ción de una nue­va iden­ti­dad— que exi­gen com­pe­ten­cias socio­emo­cio­na­les sig­ni­fi­ca­ti­vas.

Plan­teó que la uni­ver­si­dad ya no pue­de ser úni­ca­men­te un espa­cio de trans­mi­sión de cono­ci­mien­to cien­tí­fi­co, sino que debe con­ver­tir­se en un entorno segu­ro de apren­di­za­je que aco­ja a los estu­dian­tes en sus pro­ce­sos per­so­na­les. Des­mon­tó el mito de que el afec­to se opo­ne a la exi­gen­cia aca­dé­mi­ca, argu­men­tan­do que el víncu­lo afec­ti­vo entre docen­tes y estu­dian­tes poten­cia la moti­va­ción, el sen­ti­do de per­te­nen­cia, la resi­lien­cia y el ren­di­mien­to aca­dé­mi­co.

Pro­pu­so estra­te­gias con­cre­tas para cul­ti­var el bien­es­tar emo­cio­nal en la uni­ver­si­dad: escu­cha acti­va, comu­ni­ca­ción aser­ti­va, apo­yo emo­cio­nal en momen­tos difí­ci­les, espa­cios de diá­lo­go, par­ti­ci­pa­ción comu­ni­ta­ria a tra­vés de ini­cia­ti­vas como la prác­ti­ca de acción comu­ni­ta­ria, y la eva­lua­ción perió­di­ca del bien­es­tar estu­dian­til por par­te de las ins­ti­tu­cio­nes. Con­clu­yó que el mayor desa­fío docen­te no es ense­ñar con­te­ni­dos, sino ense­ñar a con­vi­vir con res­pe­to, amor y afec­to.

Preguntas y respuestas relevantes

Refle­xión (Julio Caroz­zo): Los docen­tes segui­mos hablan­do des­de una posi­ción asi­mé­tri­ca hacia los estu­dian­tes, lo que gene­ra dis­tan­cia y fal­ta de empa­tía. Vale la pena hori­zon­ta­li­zar la rela­ción con los alum­nos.

Res­pues­ta (Vales­ka Cam­pos / Mario): El afec­to y la escu­cha acti­va gene­ran un com­pro­mi­so que tras­cien­de la asig­na­tu­ra. Los estu­dian­tes se com­pro­me­ten con el docen­te como per­so­na, no solo con el con­te­ni­do.

Tema 4: La psicología antifascista y el lazo social como dimensiones socioemocionales

Jime­na Lozano, vice­rrec­to­ra para Colom­bia de la Uni­ver­si­dad Lati­no­ame­ri­ca­na de la Socie­dad del Afec­to, pre­sen­tó median­te video el Decá­lo­go de la Psi­co­lo­gía Anti­fas­cis­ta, ela­bo­ra­do des­de la Cáte­dra Libre Igna­cio Mar­tín Baró en res­pues­ta a las con­di­cio­nes polí­ti­cas y socia­les com­ple­jas que atra­vie­sa Amé­ri­ca Lati­na. El decá­lo­go inclu­ye diez prin­ci­pios orien­ta­dos a la defen­sa de la memo­ria his­tó­ri­ca, la no pato­lo­gi­za­ción de la resis­ten­cia, la no natu­ra­li­za­ción de la vio­len­cia polí­ti­ca y la pre­ser­va­ción del lazo social.

Jime­na Lozano cen­tró su refle­xión en dos prin­ci­pios: el cuar­to —no natu­ra­li­zar la vio­len­cia polí­ti­ca— y el noveno —no sol­tar el lazo social. Seña­ló que en Colom­bia exis­te una ten­den­cia a con­si­de­rar nor­mal la vio­len­cia esta­tal y la exclu­sión social, fenó­meno cono­ci­do como “lim­pie­za social”. Argu­men­tó que el espa­cio edu­ca­ti­vo tie­ne la res­pon­sa­bi­li­dad de des­na­tu­ra­li­zar estas prác­ti­cas y emo­cio­nes. Res­pec­to al lazo social, advir­tió que la natu­ra­li­za­ción de la vio­len­cia gene­ra indi­vi­dua­lis­mo, frag­men­ta­ción comu­ni­ta­ria y desin­te­rés por la par­ti­ci­pa­ción social, ten­den­cia agra­va­da por la influen­cia de la inte­li­gen­cia arti­fi­cial y las redes socia­les.

Preguntas y respuestas relevantes

Refle­xión (Jime­na Lozano): El papel del docen­te y de los espa­cios edu­ca­ti­vos es fun­da­men­tal para des­le­gi­ti­mar y des­na­tu­ra­li­zar pen­sa­mien­tos y emo­cio­nes que nor­ma­li­zan la vio­len­cia, y para recons­truir el lazo social des­de una pers­pec­ti­va afec­ti­va y amo­ro­sa.

Tema 5: La sociedad del afecto como proyecto de transformación social

Mar­co Eduar­do Murue­ta pre­sen­tó el pro­yec­to de la Socie­dad del Afec­to como una pro­pues­ta de trans­for­ma­ción esen­cial de la vida social, eco­nó­mi­ca, polí­ti­ca, cul­tu­ral y eco­ló­gi­ca, sur­gi­da des­de Amé­ri­ca Lati­na. Acla­ró que no se tra­ta de un pro­yec­to román­ti­co, capi­ta­lis­ta ni socia­lis­ta en el sen­ti­do tra­di­cio­nal, sino de un mode­lo anti­dog­má­ti­co basa­do en el aná­li­sis his­tó­ri­co-social.

Des­de la Teo­ría de la Pra­xis, argu­men­tó que las emo­cio­nes son fenó­me­nos natu­ra­les —como la llu­via o la elec­tri­ci­dad— que no pue­den sim­ple­men­te deci­dir­se o con­tro­lar­se cog­ni­ti­va­men­te. La enfer­me­dad psi­co­so­cial ocu­rre cuan­do lo que se debe hacer social­men­te se sepa­ra de lo que se quie­re hacer; la salud psi­co­so­cial, en cam­bio, se da cuan­do el deber hacer y el que­rer hacer coin­ci­den en al menos un 60%.

Mar­co Eduar­do Murue­ta iden­ti­fi­có en Amé­ri­ca Lati­na carac­te­rís­ti­cas cul­tu­ra­les que la posi­cio­nan como pun­to de par­ti­da para este pro­yec­to: el mes­ti­za­je racial y cul­tu­ral como sím­bo­lo de diá­lo­go e inte­gra­ción, el sen­ti­do de comu­ni­dad here­da­do de los pue­blos ori­gi­na­rios, y la sen­si­bi­li­dad afec­ti­va y crea­ti­va expre­sa­da en las artes. Con­tras­tó esta reali­dad con la des­com­po­si­ción social de Esta­dos Uni­dos, evi­den­cia­da en altas tasas de sui­ci­dio, depre­sión y tiro­teos masi­vos, atri­bui­das en par­te a la ausen­cia de víncu­los afec­ti­vos des­de la crian­za y la escue­la.

Pro­pu­so que la escue­la tra­ba­je en el desa­rro­llo de amis­ta­des pro­fun­das, la inte­gra­ción emo­cio­nal en equi­pos de tra­ba­jo, el tequio esco­lar —ser­vi­cio a la comu­ni­dad des­de la escue­la— y la com­bi­na­ción de afec­ti­vi­dad con orga­ni­za­ción y tec­no­lo­gía, como base de una orques­ta social don­de cada per­so­na apor­ta des­de su talen­to.

Preguntas y respuestas relevantes

Pre­gun­ta (Jose Anto­nio): ¿De qué mane­ra pode­mos ins­ti­tu­cio­na­li­zar la peda­go­gía del afec­to en los currícu­los edu­ca­ti­vos tra­di­cio­na­les sin que corra el ries­go de buro­cra­ti­zar­se o per­der su dimen­sión huma­na, crí­ti­ca y trans­for­ma­do­ra?

Res­pues­ta (Mar­co Eduar­do Murue­ta): Pro­pu­so tres nive­les de acción: gene­rar un cli­ma aca­dé­mi­co-social que hable y pro­fun­di­ce estos temas; lograr que al menos un estu­dian­te se entu­sias­me con pro­yec­tos y con la vida; y tra­ba­jar con gru­pos e ins­ti­tu­cio­nes. Seña­ló a Frei­re y Frei­net como refe­ren­tes rele­van­tes, y des­ta­có la impor­tan­cia de que los doc­to­ran­tes inves­ti­guen y docu­men­ten pro­ce­sos alter­na­ti­vos que vayan más allá de lo ya alcan­za­do por otros auto­res.

Refle­xión (Feli­pe Neri Espi­no­sa Herre­ra): La edu­ca­ción debe comen­zar des­de la ado­les­cen­cia e incluir escue­las de noviaz­go y escue­las para padres. Los abue­los tam­bién jue­gan un rol en la edu­ca­ción, a veces inter­fi­rien­do en el desa­rro­llo de la auto­no­mía de los niños. La edu­ca­ción es la pun­ta de lan­za para cual­quier socie­dad del afec­to.

Refle­xión (Evelyn): Los docen­tes deben refle­xio­nar per­ma­nen­te­men­te sobre sus pro­pias prác­ti­cas. Si no se gene­ra esa refle­xión pro­fun­da en la uni­ver­si­dad, no es posi­ble gene­rar cam­bios reales. La trans­for­ma­ción debe comen­zar des­de uno mis­mo.

Refle­xión (Bár­ba­ra Díaz Trai­pe): Des­de la pra­xis en una escue­la con alta pobla­ción migran­te en Chi­le, obser­va que el mito de que el afec­to se opo­ne a la exi­gen­cia aca­dé­mi­ca está muy pre­sen­te en la docen­cia. Los docen­tes tam­bién nece­si­tan ser acom­pa­ña­dos en este pro­ce­so, ya que muchos enfren­tan difi­cul­ta­des de salud men­tal impor­tan­tes. El cam­bio debe poder ir tam­bién de aba­jo hacia arri­ba.

Próximos pasos y tareas

  • Los par­ti­ci­pan­tes intere­sa­dos en incor­po­rar­se a la Uni­ver­si­dad Lati­no­ame­ri­ca­na de la Socie­dad del Afec­to deben con­tac­tar a Mario o a Mar­co Eduar­do Murue­ta para ser inte­gra­dos al gru­po de WhatsApp ins­ti­tu­cio­nal, des­de don­de se deta­lla­rán los pasos para la incor­po­ra­ción for­mal.
  • Se espe­ra la par­ti­ci­pa­ción del Doc­tor Oscar Barrio Ríos, rec­tor de la Uni­ver­si­dad Supe­rior de Gua­da­la­ja­ra, en el pró­xi­mo even­to, tras no haber podi­do asis­tir a esta sesión por una situa­ción impre­vis­ta.
  • Se pro­yec­ta la fir­ma de un con­ve­nio de cola­bo­ra­ción con la Cáte­dra Libre Igna­cio Mar­tín Baró de Colom­bia para ampliar las posi­bi­li­da­des de tra­ba­jo comu­ni­ta­rio con­jun­to.
  • Los doc­to­ran­tes del pro­gra­ma son invi­ta­dos a desa­rro­llar líneas de inves­ti­ga­ción a par­tir de las ver­tien­tes temá­ti­cas abier­tas en este con­ver­sa­to­rio.

Recursos complementarios

  • Decá­lo­go de la Psi­co­lo­gía Anti­fas­cis­ta, ela­bo­ra­do por la Cáte­dra Libre Igna­cio Mar­tín Baró (Colom­bia). Dis­po­ni­ble en las redes socia­les de la orga­ni­za­ción.
  • Refe­ren­cia teó­ri­ca: Byung-Chul Han — con­cep­tos de socie­dad del ren­di­mien­to, socie­dad del can­san­cio y exce­so de posi­ti­vi­dad.
  • Refe­ren­cia teó­ri­ca: Ulrich Beck — con­cep­to de socie­dad del ries­go.
  • Refe­ren­cia teó­ri­ca: Hum­ber­to Matu­ra­na — reco­no­ci­mien­to del otro como legí­ti­mo otro en la con­vi­ven­cia.
  • Refe­ren­cia teó­ri­ca: Baruch Spi­no­za — Éti­ca for­mu­la­da según el orden geo­mé­tri­co (siglo XVII), capí­tu­lo sobre los afec­tos.
  • Refe­ren­cia teó­ri­ca: Aris­tó­te­les — Éti­ca Nico­má­quea, defi­ni­ción de la amis­tad como ale­grar­se por el bien de otros.
  • Refe­ren­cia teó­ri­ca: Hen­ri Wallon — Los orí­ge­nes de las emo­cio­nes en los niños.
  • Refe­ren­cia peda­gó­gi­ca: Céles­tin Frei­net y Pau­lo Frei­re como pre­cur­so­res del movi­mien­to de edu­ca­ción afec­ti­va y socio­emo­cio­nal.
  • Refe­ren­cia his­tó­ri­ca: Expe­ri­men­to de Elton Mayo (1924) sobre la rela­ción entre cohe­sión emo­cio­nal gru­pal y pro­duc­ti­vi­dad en el tra­ba­jo.

Universidad Nacional Comunitaria, rompiendo las reglas del juego. Profr. Oscar Hernandez Neri

La Uni­ver­si­dad Nacio­nal Comu­ni­ta­ria rom­pe para­dig­mas edu­ca­ti­vos tra­di­cio­na­les. Median­te la auto­ges­tión y el reco­no­ci­mien­to muni­ci­pal, este pro­yec­to prio­ri­ti­za el saber comu­ni­ta­rio y la solu­ción de pro­ble­mas reales sobre la buro­cra­cia aca­dé­mi­ca, for­jan­do una nue­va for­ma de ense­ñan­za colec­ti­va y trans­for­ma­do­ra.