La Teoría de la Praxis es una propuesta científica en psicología, surgida en México a finales del Siglo XX, que se concibe como heredera de la tradición dialéctica de Heráclito, Hegel, Marx y Gramsci, e incorpora importantes aportaciones filosóficas de Nietzsche y Heidegger principalmente, sin menoscabo de otras influencias de diversos pensadores de todos los tiempos. No se trata de la filosofía de la praxis planteada por Gramsci y retomada –entre otros– por Adolfo Sánchez Vázquez, así como tampoco corresponde a algunas versiones generales que pretenden una Teoría de la Praxis dentro del ámbito político o filosófico con base en el pensamiento de Marx, sino de una teoría psicológica alternativa nucleada en el concepto griego de praxis.
La Teoría de la Praxis, en congruencia con sus nociones internas, es producto de un diálogo respetuoso y crítico con algunos de los autores más importantes de la psicología: Freud, Pavlov, Skinner, Lewin, Hull, Wolpe, Piaget, Vygotski, Wallon, Fromm, Caruso, Lacan, Séve, Heller, Bruner, Rogers, Maslow, Ellis, Beck, Pearls, Ackerman y las variantes de algunos de sus antecesores y seguidores destacados. La Teoría de la Praxis se pretende como síntesis y superación de las filosofías y teorías de los autores mencionados, incorporando los ángulos valiosos que todos ellos aportaron, pero reprocesando sus conceptos para darles nuevos significados dentro de una totalidad coherente y actualizada.
La Teoría de la Praxis pretende el estudio de los fenómenos psicológicos (práxicos) y la intervención profesional sobre los mismos desde el análisis de la motivación histórica (y no sólo corporal o individual, como en otras teorías), en la cual los procesos de amor y odio son fundamentales; así como atiende precisamente al problema de la enajenación, la despersonalización, el aislamiento afectivo y el ensimismamiento propios del sistema organizativo capitalista que embona con las epistemologías dicotómicas, encontrando la posibilidad de revertir esas patologías mediante estrategias profesionales y políticas para que en cada pareja, en cada familia, en cada grupo, en cada centro de trabajo, en cada comunidad y en el mundo entero, gradualmente los seres humanos puedan integrar sus identidades colectivas en una cada vez más poderosa realización personal.



